
El material casi mágico que compone al corazón está lleno de huellas, puedes ignorarlas, puedes dedicarte a pasar el dedo sobre ellas una y otra vez sin ver más allá... puedes llegar más lejos, y llevarlas contigo como las heridas de guerra que demuestran que has vivido.
El caso es que nadie puede borrar esas huellas. De todas las discusiones en las que estuviste metida, de todas las veces que tuviste un miedo aterrador, de las posibilidades que se repetían en tu cabeza como si fueran a ocurrir de un momento a otro... Huellas de infancia.
Huellas también de las cosas buenas, de los momentos bonitos a pesar de los malos.
Huellas del amor que abrió la puerta necesaria en tu alma para darte cuenta de que alguien podía querer entrar. Y quitar muchas telarañas, inseguridades profundas, más miedos (y el fechillo de seguridad).
Huellas de cada rechazo... y más que eso, del rechazo continuado, de anhelar sin tener, del podría ser, de aguantar, y aguantar, y aguantar... y caer de nuevo.
Pero son solo eso, huellas. Reflejos del pasado. Espejismos intangibles que juegan a confundirte de vez en cuando. Pero han cambiado tantas cosas... y tú también. Es hora de hacer el sol brillar, y cerrar los oídos a los susurros de lo que fue.
El caso es que nadie puede borrar esas huellas. De todas las discusiones en las que estuviste metida, de todas las veces que tuviste un miedo aterrador, de las posibilidades que se repetían en tu cabeza como si fueran a ocurrir de un momento a otro... Huellas de infancia.
Huellas también de las cosas buenas, de los momentos bonitos a pesar de los malos.
Huellas del amor que abrió la puerta necesaria en tu alma para darte cuenta de que alguien podía querer entrar. Y quitar muchas telarañas, inseguridades profundas, más miedos (y el fechillo de seguridad).
Huellas de cada rechazo... y más que eso, del rechazo continuado, de anhelar sin tener, del podría ser, de aguantar, y aguantar, y aguantar... y caer de nuevo.
Pero son solo eso, huellas. Reflejos del pasado. Espejismos intangibles que juegan a confundirte de vez en cuando. Pero han cambiado tantas cosas... y tú también. Es hora de hacer el sol brillar, y cerrar los oídos a los susurros de lo que fue.
Norah Jones - What am I to you?
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