domingo, 14 de noviembre de 2010

Un trocito de paz


(Foto: el horizonte desde "Café del Mar" - Ibiza)

Qué agradable es dejar, finalmente, que zarpe ese barco que monopolizaba mis pensamientos día y noche. Esperando a que recalara a la orilla del mar.... a veces nadando en su busca, y cada vez parecía más lejos. Y otras resignada, sentada en la arena, veía cómo, tímidamente, esta vez el barco se acercaba un poco más a mí.

En este largo juego de distancias, tiras y aflojas, no he sido autorizada a pisar el barco ni una sola vez, si acaso... a acariciar su madera, pero nunca me dejaste navegar contigo.

Este es un claro ejemplo de cuándo las murallas que deberían protegerte hacen más mal que bien y, si bien muchas veces antes, has estado a punto de perderme y te has asustado y has vuelto a mí... Esta vez creo que es la definitiva.

Veo a tu barco navegar por mi orilla, una vez más, pero esta vez no me importa que se vaya, que se aleje hasta hacerse un puntito en el horizonte o que juegue a irse y a volver.

En mi horizonte se dibujan nuevas formas ahora, una vez más, sin saber en qué puerto recalaré con todo esto... pero disfrutando de la luz de lo nuevo, y de liberarme de todo el rechazo y las hojas marchitas de lo que pudo ser, y no fue.



Mayra Andrade - Turbulensa (musiquita en la línea brasileña, muy relajante ;) )
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3 comentarios:

Pilistruski dijo...

ainssss, esta entrada me ha tocao la patata ¡qué de recuerdos! y qué de metáforas de juguete tan explícitas...Me encanta.

POP dijo...

Esa chica tiene una voz muy linda, supongo que irías al concert no?
Más tarde yo aluciné con los restos de gente que quedaban del finde xDD

Mar dijo...

pili: :D me alegro un montón de tocarte el corazoncito

pop: siii xDDD me has pillado!! entonces andarías por ahí también, supongo. Yo me fuí antes de ver los restos de gente hecha polvo xD