miércoles, 22 de octubre de 2014

¡Sigo viva!

Bajo manuales de diversos nombres (dermatología, hemato, neuro, trauma, cardio... y un largo etcétera de varias "-logías"), buscando pequeños ratitos cotidianos para dejar hueco a "la vida" y repitiendo el ritual día tras día. Rutina, rutina y más rutina. Pero con premio final, esa es la esperanza.

Sobre nuestras oposiciones (el MIR) se dicen varias cosas pero yo me quedo con dos frases como mantras: "lo que al MIR le das, el MIR te devuelve" y otra más, "es un ejercicio de fe". Así que cuando en el último simulacro de examen parece que por enésima vez estás atascada es el momento de aferrarse a esa fe y pensar que sí, los conocimientos van entrando, pero necesitan tiempo para enraizar.

Y eso... no sé. Es una vida un tanto extraña. Como vivir en una realidad alternativa dejando el resto de la vida en "pause" aunque, por supuesto, la vida es como es y siguen ocurriendo cosas a pesar de todo, buenas y malas.

Espero retomar el blog en condiciones cuando pase todo esto aunque igual vuelvo de vez en cuando a modo de desahogo, que buena falta me hace cada cierto tiempo.

En cuanto al diván de los miércoles, ese sí queda postergado para después del "día D".

Un beso a todos los que aún se pasan por aquí y ánimo a todos aquellos en circunstancias similares que anden en la lucha. The show must go on!








viernes, 28 de febrero de 2014

Los síntomas negativos de la esquizofrenia


Hace ya algún tiempo le dedicamos a la esquizofrenia una entrada (picar) en la que hablábamos principalmente de la esquizofrenia paranoide dando una idea global de la enfermedad, su tratamiento y lo que su entorno podía hacer por el paciente.

Y si bien hablamos antes de los síntomas positivos (delirios y alucinaciones) vamos a dedicar esta entrada a los síntomas negativos que son básicamente cosas que "deja de hacer/sentir" y que pueden influir mucho en su calidad de vida y su futuro profesional.

  • Anhedonia: es la incapacidad para sentir placer. Lo puede notar, por ejemplo, al realizar actividades que antes le gustaban (y ahora no le hacen sentir nada o mucho menos) o al estar con otras personas. Es un síntoma que también se puede dar en la depresión.
  • Alogia: habla poco, con respuestas cortas o a veces, ni siquiera contesta. Le falta la locuacidad propia del habla espontánea (ir hilando temas de forma coherente).
  • Abulia: tiene dificultad para empezar actividades. Le "falta iniciativa".
  • Aplanamiento afectivo: su habla es monótona (le falta la musicalidad habitual) o su rostro es poco expresivo. Rara vez muestran sus emociones, gesticulan poco y no se comunican  correctamente con la mirada.
  • Aislamiento: evita el contacto con otras personas. Puede ser una consecuencia de los síntomas anteriores (por ej. por su alogia se siente torpe en las reuniones sociales o no quiere que "le vean así").


La medicación actual no actúa sobre los síntomas negativos lo cual puede llegar a ser muy frustrante para los pacientes. Sin embargo, hay fármacos e investigaciones en curso para tratarlos.

Lo que sabemos actualmente que puede ayudar a disminuirlos son: la rehabilitación psicosocial, la musicoterapia (sesiones musicales para comunicarse mejor, mostrar como se sienten o lo que quieren a través de la música), no aislarse (porque el contacto social es como un "entrenamiento") y tener una actitud positiva respecto a su enfermedad.

Por último, queda, el tiempo. La enfermedad por sí sola puede seguir evolucionando de manera que disminuyan los síntomas negativos por eso es importante enfocarla con una actitud de esperanza. Tanto por parte del paciente como de su círculo.

Nota: Los síntomas negativos pueden aparecer durante o después del episodio psicótico agudo (con síntomas positivos) y suelen tardar más en quitarse. A su vez, pueden darse sólo algunos de estos síntomas no tienen por qué ser todos a la vez, dependerá del caso.

domingo, 12 de enero de 2014

Creatividad





A veces las musas nos abandonan, otras tenemos de repente ese fogonazo que nos da la respuesta a un problema que no supimos resolver antes. La creatividad es caprichosa... ¿o no tanto? Hay algunos factores que nos pueden ayudar a ser un poco más creativos:

1. Deja de trabajar.
Tu córtex prefrontal (1) tiende a bloquearse cuando pensamos una y otra vez en la solución a un problema y cuando somos demasiado detallistas. Es mejor parar y dedicarse a algo totalmente distinto si queremos permitir que haga las conexiones necesarias para dar con la respuesta que buscamos.


2. Descubre cuál es tu "lugar especial" y ve hasta allí.
Todos tenemos algún lugar especial o actividad que nos hace ser más creativos. Por ejemplo, ir a ver el mar o darse un paseo.

3. Date tiempo.
Unas horas, a veces días o incluso semanas para distraerte y tener nuevas ideas. Ir a tu lugar especial con frecuencia puede ser útil.

4. Ve a una cafetería
Según un estudio, un ruido bajo de fondo (en torno a los 70dB) como el de la gente hablando en una cafetería o tener la tele encendida en la habitación de al lado estimulan la creatividad.

5. Consúltalo con la almohada.
En un estudio con ratones se descubrió que su actividad cerebral durante el sueño era equivalente a cuando estaban corriendo en la rueda. Mientras dormimos nuestro cerebro consolida los recuerdos del día, decidiendo cuáles son importantes y cuáles es mejor olvidar.






1. Córtex prefrontal: es la parte del cerebro que se encarga de coordinar pensamientos y acciones en base a una meta concreta. También tiene funciones relacionadas con la personalidad y el comportamiento social.

Fuente:
Creativity Slump? 5 tips to rev up your brain


jueves, 4 de abril de 2013

Burn-out: El síndrome de estar quemado.




El síndrome de estar quemado es mucho más de lo que estamos acostumbrados a considerar. Por un lado, se le suele confundir con el estrés o la ansiedad, quizá más frecuentes, y, por otro, sus consecuencias no se reducen sólo "al trabajo", se disparan a todas las esferas de la vida de esa persona (su familia, amigos, apetito, sueño, etc...). Por decirlo así, el burn-out se define por "romper" con todo literalmente y, normalmente sin que esa persona sea consciente de ello hasta que ocurre. Es como escalar una montaña a buen ritmo y, de repente, quedarse parado y sin fuerzas para seguir, como si las pilas se hubieran gastado sin avisar.

De ahí que sea más frecuente en personas con actitudes:
  • Autoexigentes o perfeccionistas. Porque no piensan (no están acostumbrados a hacerlo) en cómo se sienten, sólo en el resultado y hacer "lo que haga falta" para llegar a ese listón que se han planteado, sin tener en cuenta nada más. Ignoran habitualmente sus señales de cansancio y, sistemáticamente, "tomarse las cosas con calma" no es una opción.
  • Pesimistas. Ven el lugar y/o a sí mismos de manera negativa.
  • De control. Por la incapacidad de delegar, pedir ayuda o permitir que otros hagan las cosas solos.
  • Tipo A. En la clasificación de personalidades se trataría de esas personas "fogosas" que reaccionan con mucha intensidad al entorno (impacientes, ambiciosos, agresivos, competitivos, con incapacidad para relajarse).
Pero, por supuesto, si bien la personalidad o manera de afrontar las cosas pueden jugar un papel muy importante, se trata de un fenómeno muy frecuente. Todos podemos coquetear con el burnout si no tomamos las medidas suficientes para adaptarnos a unas circunstancias demasiado exigentes.  De modo que también influyen:
  •  El entorno: Un trabajo poco reconocido, unas competencias poco definidas o caóticas, trabajo monótono o poco estimulante, sensación de poco control o mucha presión.
  • El estilo de vida: no desconectar (por falta de tiempo, organización o no haberle dado importancia), falta de relaciones cercanas/de apoyo, asumir demasiadas responsabilidades sin ayuda, que los demás esperen demasiado de un@ y/o no dormir lo suficiente.

Así pues, las soluciones al respecto van orientadas en 3 niveles, "las tres eRRes"
  • Realise (darte cuenta, detectar las señales), 
  • Recovery (recuperarte) 
  • Resilience (resiliencia, tener más resistencia y capacidad de recuperación para que no te vuelva a pasar -y si lo hace que dure menos-)
Darte cuenta de cuando estás camino de "golpearte contra el muro" (detectar las señales  de alarma):
    • Sentirse cansado y agotado la mayoría del tiempo.
    • Dolores musculares, de cabeza o de espalda frecuentes.
    • Cambios en el apetito y hábitos de sueño.
    • Inmunidad baja, enfermar con frecuencia.
    • Sensaciones de: soledad ("estoy solo en el mundo"), fracaso, cinismo y negatividad, falta de motivación y de autorrealización o sentirse atrapado y derrotado.
    • Retirarse de las responsabilidades.
    • Autoaislarse de los demás.
    • Procrastinar (picar).
    • Usar drogas, comida o alcohol para poder con todo.
    • Volcar tus frustraciones sobre los demás.
    • Faltar al trabajo o llegar tarde e irte antes de la hora.
O bien, si ya estás quemado, porque:
    •  Todos los días son un mal día.
    • Preocuparte por tu hogar o tu trabajo parece un malgasto de energía.
    • Estás agotado la mayoría del tiempo.
    • La mayoría de tu día se invierte en tareas que te parecen terriblemente aburridas o abrumadoras.
    • Tienes la sensación de que nada de lo que haces marca una diferencia o es valorado.
  • Recuperarte:
 
    • Baja el ritmo: cuando has alcanzado finalmente el nivel de "burn-out", cuidar de tu salud no va a ser suficiente para solucionar el problema. Tienes que forzarte a tomarte las cosas con más calma o, directamente, tomarte un descanso. Corta todos los compromisos y actividades que puedas. Date tiempo a tí mismo para reflexionar, descansar y sanar.
    • Consigue apoyo: cuando estás quemado la tendencia natural es proteger la poca energía que te queda aislándote de los demás. Pero tus amigos y familia son más importantes que nunca en los momentos difíciles. Dirígete a ellos en busca de apoyo. El simple hecho de compartir tus sentimientos con otra persona puede aliviar parte de la carga.
    • Reevalúa tus metas y prioridades. El burnout es una señal innegable de que algo importante no funciona en tu vida. Tómate tu tiempo para pensar en tus esperanzas, metas y sueños. ¿Estás descuidando algo que es verdaderamente importante para tí? El burnout puede ser una oportunidad para redescubrir lo que te hace feliz realmente y cambiar tu camino de acuerdo a ello.

  • Y poner en marcha los mecanismos protectores para prevenirlo (¡resiliencia!):
    • Empezar el día con un ritual relajante. En lugar de saltar de la cama tan pronto como te despiertas, dedica al menos 15 minutos a: meditar, escribir en tu diario, hacer estiramientos suaves o leer algo que te inspire.
    • Adoptar hábitos sanos de sueño, comida y ejercicio. Cuando comes, duermes bien y haces deporte con regularidad tienes la energía y resiliencia suficientes para afrontar las demandas del día a día.
    • Poner límites. Dibujar una línea imaginaria que separe las distintas esferas de la vida (tener tiempo para la familia, los amigos, etc... sin que las obligaciones se mezclen en todo. Aprender a decir que no. Recuerda que decir que no algunas veces te permite poder decir sí a las cosas que realmente quieres hacer.
    • Tomar un descanso diario de la tecnología (!!). Desconecta. Programa un momento al día en el cual apagues el ordenador, dejes de lado el teléfono móvil y de comprobar constantemente tu email (¡o el whassap!).
    • Cultivar tu lado creativo. La creatividad es un antídoto poderoso contra el burnout. Prueba algo nuevo, empieza un proyecto divertido o dedícate a tu hobby favorito. Elige actividades que no tengan nada que ver con el trabajo (o tu fuente principal de estrés).
    • Aprender a manejar tu estrés. A pesar de que cuando estás quemado te puedes sentir desvalido puedes tener mucho más control del que crees sobre tu nivel de estrés. Como nos explican, por ejemplo, en este artículo.


Más información:

BSO:
You and your heart - Jack Johnson










jueves, 28 de febrero de 2013

La empatía

Empatía (RAE): "Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro"




La empatía es una cualidad cognitiva (es decir, una habilidad para entender o conocer lo que nos rodea) que nos permite "ponernos en la piel del otro". Es uno de los eslabones de la "inteligencia emocional".

Se trata de una capacidad en parte innata (hay personas que tienen una capacidad especialmente potente para empatizar, "desde siempre") y, en parte, entrenada a lo largo de la vida. Aunque en algunos casos como los psicópatas, síndrome de Asperger o el trastorno antisocial de la personalidad puede estar muy disminuída.

Sin embargo, aunque parezca sencillo, no lo es tanto. A veces confundimos empatizar con dar consejos, decirles a los demás lo que "deben hacer", darles la razón, crearles falsas ilusiones o distraerlos con algo más alegre. No se trata ni de controlar a la otra persona (lo que produce frustración, rabia e impotencia) ni de responsabilizarnos de lo que siente (lo que conduce a la culpabilidad).

Consiste en algo que, de tan simple, a veces pasa desapercibido. La empatía es espacio. Escuchar sin juzgar, comprender el punto de vista y las emociones del otro (aunque no las compartamos o nosotros no hiciéramos lo mismo en su lugar), acompañarle en el camino, permitirle sentirse libre para expresar lo que siente en voz alta y liberarse. Esto por sí solo proporciona alivio, sensación de seguridad (sus necesidades emocionales "son importantes" y tenidas en cuenta) y es el paso previo a poner en marcha sus propios recursos para resolver el problema (lo cual le dará más autoestima y autoconfianza en el futuro, "es capaz" de tomar las riendas).

Además, aunque infravalorada con frecuencia, se trata de una habilidad útil. La persona con la que empatizamos se siente más tranquila y segura, con mayor predisposición a colaborar con nosotros. Sirve, por una parte, para mejorar nuestras relaciones con los demás (no hay que olvidar lo importantes que son las relaciones con nuestros seres queridos como parte de nuestra felicidad/tranquilidad) y, por otra, en nuestra profesión. 

Aunque es útil en cualquier ámbito, esta adquiere una importancia especial en profesiones como la psicología, medicina, enfermería, trabajo social o la enseñanza. Como complemento a esta habilidad (y más en estos casos) no está de más no olvidar nuestros propios sentimientos, deseos y necesidades físicas y emocionales para evitar al famoso y conocido "burnt-out" o "síndrome de estar quemado" (que merecerá otra entrada) el cual nos puede llevar al extremo opuesto (la irritabilidad y falta de empatía), además de hacernos daño de por sí.

No está de más recordar de vez en cuando estas pequeñas bases :)

¿Practicamos la empatía lo suficiente?



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"Las personas tienen un potencial enorme para encontrar estrategias que satisfagan sus necesidades.
Este potencial es como una semilla.
La semilla no necesita que le digan qué hacer para crecer y convertirse en un árbol.
Lo que necesita es tierra rica y fértil.
El espacio que brinda la escucha empática es como la tierra que necesita la semilla para manifestar todo su potencial".
(Thomas Gordon)

miércoles, 13 de febrero de 2013

Procrastinación: La enemiga del éxito (II)

En el post anterior hablamos de las ideas irracionales clásicas por las cuales se produce la procrastinación (el hábito de postponer las cosas que nos resultan complicadas de hacer o poco agradables). En este nos centraremos en algunos de los mecanismos de "resistencia" al cambio y algunas pistas sobre cómo resolverla.

Mecanismos de resistencia al cambio:
  • Racionalización: razonamientos para justificar que no se vaya a hacer ese "algo" ahora. "Puedo seguir mañana", "si descanso un rato luego seguiré mejor", etc... Con todo el abanico de ideas que se le puedan ocurrir a cada cual según su nivel de creatividad. ¿El efecto? A corto plazo: disminuye su ansiedad. Un rato después: regresa la culpa (y con ella el malestar). El efecto de esa culpa al final no compensa y, además, acaba siendo un obstáculo para disfrutar de los ratos dedicados al placer.
    • Otra manera algo más sutil de racionalizar es admitir que está posponiendo ese algo, hacer una broma y al "caer bien" conseguir que no les presionen y cambiar de tema.

  • Impulsividad: viene de la poca tolerancia a la frustración. De no ser capaz de enfrentarse a que las cosas puedan salir mal o al esfuerzo y constancia necesarias para conseguirlo. Así se alternan periodos en los que se "rinden" para conseguir lo que quieren con periodos en los que invierten mucha energía de golpe pretendiendo conseguir los resultados "enseguida". Al no haber un trabajo continuado detrás con frecuencia no lo consiguen y usan eso como justificación para no intentarlo de nuevo.

  • Huída: este mecanismo se basa en creencias en "lo mágico". Eso no quiere decir que crean en hadas y duendes pero sí que, de algún modo, esperan que las cosas "caigan del cielo" por sí solas. Esperan una señal o al "destino" o creen que pueden conseguir eso que quieren fácil, rápido y sin esfuerzo. Como escribir un libro en dos días o ser grandes empresarios de la noche a la mañana. Mientras tanto, no hacen nada en el sentido de trabajar en sus metas sino que se dedican a hacer todo tipo de actividades alternativas y entretenidas. Estas fantasías se convierten en problema cuando son un escudo defensivo y no tienen utilidad práctica.
Otras causas pueden ser:
  • El exceso de autoconfianza: esto es bastante frecuente en las personas que son muy hábiles o inteligentes. Se han acostumbrado a terminar tareas que se consideran difíciles en muy poquito tiempo, con poco esfuerzo y, además, a hacerlo bien. Cuando eso ocurre las personas de su entorno les premian. Pero cuando aumenta el nivel de exigencia y "hacerlo a última hora" deja de ser una opción, es cuando empiezan los problemas.
  • La "mente voladora": igual que hay personas a las que les sale natural "hacer" más que pensar, hay personas con tendencia a generar ideas más que a llevarlas a cabo. Llevado al extremo lo que tenemos son personas muy creativas (tienen multitud de ideas y proyectos interesantes en mente), que saltan de idea en idea tanto que al final todo el tiempo se dedica a eso. Al final no hacen, sólo imaginan y el mundo se pierde toda esa creatividad.
¡¡Soluciones!!
Las hay. A pesar de todo, las hay. La primera fase ya la vimos (ideas irracionales: ¿qué pienso cuando me siento mal o empiezo a postponer?). Mirar dentro de uno mismo y descubrir el mecanismo.

La siguiente, son consejillos prácticos que pueden servir:
  • Duplicar o triplicar el tiempo que se cree que necesita para esa tarea. Esto va especialmente por los del "exceso de autoconfianza" que tienden a irse al extremo opuesto. Si se termina antes de ese tiempo, ¡genial! Pero, en cualquier caso, dará tiempo de terminarlo y se ahorrará el estrés tan intenso de luchar contra el reloj.
  • Trabajar conjuntamente con gente de mentalidad ejecutiva (se les da bien actuar y llevar las cosas al mundo terrenal). Especialmente para las "mentes voladoras". Es una gran combinación porque mientras la mente creativa genera ideas a la otra persona (mente ejecutiva) se le ocurre como llevarlas a cabo. Esto es especialmente útil en los grupos de trabajo.
  • Empezar ahora. Aunque sentirse inspirado es agradable y da energías, en el largo plazo no es práctico. Al final es el trabajo continuado lo que resuelve el problema. Y, además, ¡una cosa menos en la que pensar!
  • Autorreforzamiento. Crear un sistema de premios y castigos. "Cuando haga esto me voy de vacaciones" (algo que le haga ilusión -no todos los premios exigen tampoco gastarse dinero-). En cuanto a los castigos, son especialmente útiles si son mucho más desagradables que la tarea a realizar. Pueden usar sólo premios o solo castigos o ambos.
  • Recordatorios. Esa frase (o frases) que para tí funciona y te ayuda a centrarte la puedes escribir por ahí en post-its o incluso en tu mano. "Haciéndolo es como acaba hecho", "mañana no será más fácil"; "en vez de todo o nada"... o incluso una marquita a bolígrafo en tu dedo. Solo se trata de recordarlo para empezar a actuar.
  • La imperfección como parte del proceso. Hacerlo, aunque salga regular e irlo mejorando o "puliendo" poco a poco. El objetivo deja de ser hacerlo perfecto a simplemente hacerlo. Y luego modificarlo cuantas veces se quiera para que se convierta en su versión mejorada.
  • 10 cosas que puedes hacer para neutralizar los efectos de la procrastinación (picar)

 Günter Grass, premio Nobel de Literatura por
su novela "El tambor de hojalata" empezó con
apenas 20 años siendo tercer premio en un
concurso de poesía de una revista local.

Poco más puedo decir al respecto ya que en la web www.procrastinación.org está toda la información que pueden necesitar y más. Propone soluciones creativas y explica muy bien en qué consiste y sus orígenes. Además de estar en formato blog con lo que la web sigue creciendo día a día con artículos muy interesantes sobre este tema :)

Bye bye!

domingo, 3 de febrero de 2013

...


Pequeños y grandes MIRes, ¡¡felicidades por la libertad recién adquirida!!

Después de horas y horas de estudio incansable, momentos de dudas, ansiedad, paciencia, impaciencia... ya está hecho.

Ahora sólo queda desconectar y asimilar todo el tiempo que tienen de repente entre las manos :)

Por mi parte, sigo investigando entre el MIR y las opciones alternativas. ¿2014? Tal vez...