jueves, 28 de febrero de 2013

La empatía

Empatía (RAE): "Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro"




La empatía es una cualidad cognitiva (es decir, una habilidad para entender o conocer lo que nos rodea) que nos permite "ponernos en la piel del otro". Es uno de los eslabones de la "inteligencia emocional".

Se trata de una capacidad en parte innata (hay personas que tienen una capacidad especialmente potente para empatizar, "desde siempre") y, en parte, entrenada a lo largo de la vida. Aunque en algunos casos como los psicópatas, síndrome de Asperger o el trastorno antisocial de la personalidad puede estar muy disminuída.

Sin embargo, aunque parezca sencillo, no lo es tanto. A veces confundimos empatizar con dar consejos, decirles a los demás lo que "deben hacer", darles la razón, crearles falsas ilusiones o distraerlos con algo más alegre. No se trata ni de controlar a la otra persona (lo que produce frustración, rabia e impotencia) ni de responsabilizarnos de lo que siente (lo que conduce a la culpabilidad).

Consiste en algo que, de tan simple, a veces pasa desapercibido. La empatía es espacio. Escuchar sin juzgar, comprender el punto de vista y las emociones del otro (aunque no las compartamos o nosotros no hiciéramos lo mismo en su lugar), acompañarle en el camino, permitirle sentirse libre para expresar lo que siente en voz alta y liberarse. Esto por sí solo proporciona alivio, sensación de seguridad (sus necesidades emocionales "son importantes" y tenidas en cuenta) y es el paso previo a poner en marcha sus propios recursos para resolver el problema (lo cual le dará más autoestima y autoconfianza en el futuro, "es capaz" de tomar las riendas).

Además, aunque infravalorada con frecuencia, se trata de una habilidad útil. La persona con la que empatizamos se siente más tranquila y segura, con mayor predisposición a colaborar con nosotros. Sirve, por una parte, para mejorar nuestras relaciones con los demás (no hay que olvidar lo importantes que son las relaciones con nuestros seres queridos como parte de nuestra felicidad/tranquilidad) y, por otra, en nuestra profesión. 

Aunque es útil en cualquier ámbito, esta adquiere una importancia especial en profesiones como la psicología, medicina, enfermería, trabajo social o la enseñanza. Como complemento a esta habilidad (y más en estos casos) no está de más no olvidar nuestros propios sentimientos, deseos y necesidades físicas y emocionales para evitar al famoso y conocido "burnt-out" o "síndrome de estar quemado" (que merecerá otra entrada) el cual nos puede llevar al extremo opuesto (la irritabilidad y falta de empatía), además de hacernos daño de por sí.

No está de más recordar de vez en cuando estas pequeñas bases :)

¿Practicamos la empatía lo suficiente?



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"Las personas tienen un potencial enorme para encontrar estrategias que satisfagan sus necesidades.
Este potencial es como una semilla.
La semilla no necesita que le digan qué hacer para crecer y convertirse en un árbol.
Lo que necesita es tierra rica y fértil.
El espacio que brinda la escucha empática es como la tierra que necesita la semilla para manifestar todo su potencial".
(Thomas Gordon)