sábado, 7 de julio de 2007

Algo nuevo, algo viejo y algo prestado.

No no me voy a casar.

Pero, divagando sobre la vida, el pasado, el presente y el futuro, sobre las heridas personales y los trocitos de felicidad, sobre nuestro relieve personal de la realidad (en cuanto a que unas personas destacan o "notan" cosas que el resto no, y todo ello compone una visión distinta del entorno para cada uno de nosotros), sobre las personas que pasan por nuestras vidas, se quedan un tiempo, se van, vuelven o no lo hacen nunca... Básicamente, pensando demasiado xD... De golpe me vino esta frase a la mente. Y me pareció que encajaba a la perfección.

Algo nuevo...

Esa sonrisita inesperada de esa persona que acabas de conocer. Esa frase a tiempo "sabes... tú y yo conectamos "fleje*"... desde el principio. Y eso me llamó mucho la atención".

Ese color nuevo en el pelo que te hace sentir igual pero distinta. Un poco más tú, porque tú lo elegiste, y un poco menos, porque no es el que era.

Esa cantante recién descubierta que te abre la mente ante lo que puede llegar a ser la música, la locura personal y la verdadera cordura, que pasa más por atreverte a ser que por amoldarte.

Algo viejo...

Su recuerdo. Siempre presente. Desde la situación más absurda y remota a paralelismos con personas ajenas.

Los colores de los cuadros de tu abuela que descubren una sonrisa tierna y cómplice en tu rostro y en el de tu madre. Os miráis. Sabes que está emocionada. Recuerdas de golpe la misma sensación que sentiste en aquel viaje cuando la apoyaste porque se nos iba... y le aprietas fuerte la mano.

Algo prestado...

El "Más que amigas" libro que te dejó tu mejor amiga hace dos años cuando el mundo fuera del armario te daba vértigo y algo de miedo. Cuando unas palabras bien dichas y un par de nuevos conceptos te lo hicieron todo un poquito más fácil.

Un coletero, un pañuelo, un disco... trocitos de realidades ajenas que se convierten en comunes. Metáforas de la vida cotidiana y en común. De las familias "postizas" que a veces se conforman asombrosamente verdaderas.

(...)

(...)

Y así con todo. Vivimos situaciones que nos marcan, para bien y para mal. Las superamos o nos metemos más hondo en el hoyo. Cuando ocurre lo primero se nos abren caminos insospechados y nuevas fuentes de felicidad pasada-presente-futura. Cuando es lo segundo, habrá que esperar a que el nuevo "palo" te demuestre lo tremendamente equivocada que estabas y del dolor nazca la superación, el nunca mais.

Las personas que conocemos nos prestan siempre algo de sí mismas. Una frase ("no es más valiente el que se lanza sin pensar, o el que sale huyendo, sino quien no se deja llevar por el pánico"). Una situación en común. Una (o muchas) canciones que siempre te traerán caras conocidas a la memoria. Un favor.

Nuestro mapa personal se compone de nosotros y de lo que los demás nos han dejado aprender de sí mismos. De lo que ocurrió y de lo que está por llegar. De lo nuevo, a lo que te enfrentas con algo de tí y algo de lo aprendido. Aportando a su vez algo viejo, algo nuevo y un consejo prestado, aunque sea inconscientemente.

(anotación: *fleje = mucho)

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(anonadándome con... Mozart)

1 comentario:

teillu dijo...

Fleje es también cualquier mecanismo de conexión cuya entrada entre conectores es sencilla, pero cuya salida, por geometría o por mecanismo, del mismo, es harto complicada; como es el caso de esos tacos para colgar cuadro con forma de dientes de sierra invertidos.

Lo digo pq "conectar fleje" me sonó, así, más poético... De entrada fácil y salida complicada... :P

Besin!